miércoles, 7 de diciembre de 2011

El precio de la objetividad (o la falta de ésta)

En días anteriores vimos cómo el precandidato a la Presidencia de la República por el PRI, Enrique Peña Nieto, se convirtió en la comidilla de los tuiteros, luego de su participación en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2011. Asimismo, fuimos testigos de las reacciones que ello provocó: una disculpa por parte del priísta por errar al citar autores y obras, la reacción visceral de la hija del ex mandatario mexiquense ante las burlas de las que fue blanco su padre y, finalmente, la justificación y la forma en que el señor Peña, como padre de familia, actuó ante las reacciones provocadas por su hija.

Avanzaba la semana y el tema, junto con la lluvia de burlas, tanto al precandidato, como a su hija, iba perdiendo fuerza en las Redes Sociales, pero no desaparecía. No obstante, no contábamos con la astucia del periodista Carlos Loret de Mola, quien, orgulloso, recomendaba su columna en El Universal, titulada “La ‘guerra sucia’ contra Peña Nieto”, en la cual sugiere que YouTube se ha prestado a una campaña negra contra el precandidato priísta, incluso, pone en tela de juicio la forma en que el sitio web cataloga los videos destacados y remata la misma defendiendo, también, a la hija del mexiquense.


Como era de esperar, las reacciones fueron inmediatas, sobre todo, en el “ácido del planeta Twitter”, como el mismo Loret de Mola lo llama; Haciendo uso del hashtag #MeArrastroComoLoret, los usuarios de la popular Red Social emitieron sus opiniones sobre la postura del periodista, circulando imágenes satíricas al respecto y asegurando que tanto el periodista, como la empresa televisiva para la que trabaja, están comprados por el precantidato y su partido.
No sabemos si son ciertos o falsos esos rumores, por ello lo dejaremos como lo que son, rumores y no profundizaremos en ello. Pero lo que sí es cierto es que la columna de Carlos Loret tiene un precio y no hablo de cuestiones monetarias, me refiero a las consecuencias que le han traído al comunicador la columna que publicó el día de hoy: Su objetividad y credibilidad han sido cuestionadas, más de lo habitual, su honra está en tela de juicio y, la mayoría de los tuiteros asegura que el periodista no sólo está al servicio de las empresas de comunicación para las que trabaja.

Un profesor de la facultad nos decía: “un médico entierra sus errores, los periodistas los publican”, no digo que sea un error que Carlos Loret tenga filias partidistas, pero debe poner más atención a lo que escribe para evitar que sus preferencias electorales se vuelvan del dominio público y se cuestione, una vez más, su objetividad periodística.

Lo más lamentable del asunto es que Enrique Peña Nieto no necesitaba que alguien lo defendiera,  ya había reconocido su error y dio la cara por su hija, las aguas ya se iban calmando y, nuevamente, su precampaña se verá afectada por la buena voluntad de otras personas, no es sarcasmo, pero si Carlos Loret ya sabía de la afectación que podía provocarle al precandidato del tricolor, hubiera pensado mejor antes de actuar.

A continuación mostramos los testimoniales de reacción por parte de los usuarios de Redes Sociales sobre cómo actuó el comunicador al perder la objetividad en su escrito:


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